Durante este post trataré dar forma de una manera sencilla y clara en que consiste el apego y cómo influye este en la relación con nuestros hijos y su futuro desarrollo psicológico.

Durante la primera infancia y desarrollo evolutivo del niño el apego y el vínculo son fundamentales para desarrollar la afectividad del niño con sus cuidadores (madre, padre o la figura que ejerza de cuidador) esto le permite generar una base segura para su futuro desarrollo. El apego y el vínculo son de vital importancia cuando nace el bebé para conocer el mundo que le rodea y así poder desarrollarse y comenzar a interactuar con el mundo exterior.
El apego es aquel vínculo que se genera con la madre, padre o el cuidador que prevalece por encima de otras necesidades biológicas, durante el desarrollo del bebé hacia etapas más propias de la infancia. Es el apego con la madre el que más cuenta y el principal.

“El apego se entiende como un vínculo muy fuerte que determinará la identidad y el equilibrio emocional del niño.”

Aunque en el inicio del desarrollo del bebé, el niño o la niña necesita de su figura de referencia (madre, padre o cuidador), a medida que van creciendo y comienzan a tener más autonomía el apego con el cuidador sigue siendo de vital importancia, necesitando de su afecto y apoyo incondicional. Esto facilita que el niño construya una imagen de sí mismo, siendo un reflejo de la referencia del cuidador y permitiendo al niño una manera de vincularse con los demás.
Un vínculo sano con tu hijo/a permitirá que sea capaz de generar relaciones futuras de confianza, siendo los padres una base segura a la que acudir cuando surjan los conflictos y así ayudarle a percibir el mundo como un entorno amable y poco amenazante.


CONDICIONES PARA EL APEGO EN LA PRIMERA INFANCIA

El inicio del desarrollo del apego de la madre con el bebé tiene su comienzo en el periodo de gestación, durante el cual los padres comienzan a tener ideas e imágenes sobre el futuro bebé. Estas primeras ideas mentales generan un primer contacto de la emocionalidad de la madre con el futuro recién nacido, lo que generará durante el primer contacto con la madre en el nacimiento la base del apego durante la primera etapa de desarrollo del bebé.
Durante el contacto con el bebé en la etapa post-parto el contacto piel con piel entre la madre y el recién nacido es de vital importancia para generar la primera interacción entre ambos, logrando así fortalecer un vínculo total.
El contacto piel con piel entre madre e hijo/a se puede hacer en cualquier tipo de parto, en el caso del nacimiento por cesárea se coloca al recién nacido sobre el tórax de la madre permitiendo así un primer contacto físico, visual y afectivo y que posteriormente se realizará un segundo contacto en la habitación del hospital.

En cambio, durante el parto vaginal el contacto piel con piel se realiza segundos después del nacimiento del bebé mientras se termina la atención al parto. En los casos en los que el bebé nace prematuro o con dificultades en el nacimiento, en las cuales tiene que ser trasladado inmediatamente a la incubadora, el contacto se puede realizar en algunos casos a través de incubadoras que permiten un contacto directo a través de las manos, el contacto visual y la voz. Esto permite que el bebé pueda autorregularse con ayuda de la madre a las circunstancias y dificultades que pueden presentarse en nacimientos prematuros.

En el proceso de lactancia desde el nacimiento hasta al menos los 6 primeros meses de vida, facilitan un mejor vínculo afectivo madre-hijo/a. El proceso de lactancia y el contacto directo del pecho de la madre con el bebé permite al bebé autorregularse, calmarse y alimentarse. Esto no significa que si no ha sido posible la lactancia materna a través del pecho estas condiciones no se den, igualmente el contacto de la madre con el hijo/a y el biberón le permite realizar este proceso.

“El desarrollo del apego no se da únicamente después del parto, sino que es un proceso que dura durante los tres primeros años.”

CONDUCTAS DE APEGO COMO VÍNCULO DE INTERACCIÓN

Las conductas del bebé como el llanto o la mirada, señalan sus necesidades incitando al adulto a la interacción con él. Esta es la manera con la que el recién nacido señala sus necesidades al cuidador, indicándole cuándo y cómo deben relacionarse con ellos.
Hay que entender que el recién nacido tiene un repertorio limitado para interaccionar con sus cuidadores debido a que se encuentra en la primera etapa de su desarrollo. A continuación, hablaré de las conductas que emplea el bebé para vincularse e interaccionar con sus cuidadores.

La mirada y el seguimiento visual
La mirada hacia la madre le permite al bebé formar una imagen mental de la madre ayudándole a reconocerla y diferenciarla de otras personas. Esto también le ayuda a atraer a la madre para su interacción.

Sonrisa
A través de la sonrisa el recién nacido busca la proximidad con su madre indicando también una manifestación interna de bienestar. Posteriormente utiliza la sonrisa para provocar la interacción con otros (familiares o amigos).

Llanto
El llanto es el mejor recurso que tiene el bebé para reclamar sus necesidades y lo utiliza como un estímulo frecuente para sus interacciones.
Balbuceo y vocalizaciones. Durante esta fase el niño se encuentra en su etapa prelingüística que es cuando comienza a emitir gorjeos o vocalizaciones que le permite interaccionar con su entorno
y más adelante es cuando comienza con el balbuceo.

TIPOS DE APEGO

Como ya hemos comentado el apego es el vínculo especial que se genera entre madre/padre y bebé. Varios autores expertos en el tema describen tres tipos de apego, aunque solo uno de ellos es el más conveniente para el desarrollo del pequeño (apego seguro). Un vínculo de apego tiene varios elementos claves y son los siguientes: generar una relación emocional perdurable con una persona en concreto, dicha relación tiene que producir seguridad, consuelo y placer.

Apego seguro: Los padres son una base segura, siendo comprensivos y estando disponibles cuando el niño/a solicita su presencia, interviniendo activamente cuando es necesario e invitando a la independencia y a la exploración. Esto le permite al niño/a recibir confianza y protección.
Consecuencias:
   – El niño/a interioriza una serie de competencias, emocionales y prácticas, para afrontar de una manera adecuada las dificultades y obstáculos de la vida.

   – Explora el entorno con seguridad y confianza aprendiendo así a conocer la realidad.

   – Aprende a estructurar habilidades cognitivas y sociales para interaccionar con los demás y con el mundo.

   – Experimenta confianza, seguridad y protección.

Apego inseguro: En este caso hay una carencia de figuras adecuadas de apego, cuando los padres o el padre tiene dificultades en sintonizar, pudiendo actuar de manera molesta y descalificadora. Puede ser imprevisible y poco coherente al proporcionar los cuidados que el niño/a necesita.
Consecuencias:

   – El niño/a experimenta sensaciones que no es capaz de modular y gestionar como rabia, tristeza, miedo y desconfianza e intolerancia hacia los demás y los acontecimientos.

   -Construye una identidad personal y un autoconcepto no amable y no
merecedora de cuidados lo que genera una incapacidad de construir vínculos estables y de confianza.

   -Tienden a tener conductas agresivas y provocadoras llegándose a encerrarse en sí mismo.

Apego desorganizado: En este tipo de apego existe una falta de figuras adecuadas de apego, donde los padres o el padre tiene una emocionalidad inestable debido a historias sin resolver de violencia familiar, abusos y abandonos emocionales.
Consecuencias:

   – El estado principal del niño/a es de miedo con nula iniciativa a la exploración del entorno.

   – Vive en una constante paradoja donde el cuidador es la figura que mitiga las ansias y miedos, pero por otro lado incrementa la sensación de peligro.

   – Desarrolla una autoimagen negativa hacia sí mismo, con sentimientos de
desconfianza hacia los demás y acciones antisociales e inadecuadas.

En algunos casos los padres pueden desarrollar un tipo de vínculo distinto al del otro progenitor, debido a que cada uno de ellos ha tenido un estilo de vínculo en su familia de origen. Esto no significa que las personas que han tenido otro tipo de apego que no haya sido el seguro no puedan cambiar las conductas y dificultades que puedan manifestar.

¿QUÉ PUEDO HACER PARA GENERAR UN APEGO SEGURO CON MI HIJO O HIJA?

A continuación, daré algunas pautas que te pueden ayudar a mejorar la relación vincular con tus hijos, pudiendo generar un apego seguro y espacio de contención.

5 pautas para generar un apego seguro con tu bebé

1. Entender y comprender las señales de tu bebé.

Es importante darse cuenta de cuáles son las señales que el recién nacido emplea para comunicarse con su madre, ya que esto permitirá poder atender y calmar los momentos de angustia con mayor efectividad. De este modo el bebé se sentirá seguro y contenido por la figura cuidadora.

2. Generar una base de confianza y seguridad.

En medida que comprendas y puedas atender las necesidades del bebé, comenzará a sentirse en un entorno de confianza y seguridad. Es importante ayudarle a adaptarse a los cambios facilitándoles herramientas de adaptación y autoconsuelo, como por ejemplo utilizar el chupete cuando se produce el destete.

3. Responder a sus necesidades.

Cuando el bebé reclama los cuidados a través del llanto u otra conducta como el balbuceo, es importante atenderle para que sienta que está siendo atendido y escuchado y por supuesto que sus necesidades o demandas sean cubiertas. Es a través de acciones de este tipo cuando el bebé comienza a comprender que se encuentra en un entorno seguro y de confianza donde va a ser atendido.

4. Contacto físico, caricias y abrazos.

Es muy importante que exista un contacto físico con el bebé sobre todo los primeros meses de vida con mayor continuidad, ya que el recién nacido no tiene todavía la capacidad de ser independiente y necesita de las caricias y el contacto para sentirse apoyado y seguro. Esto favorece enormemente su desarrollo tanto fisiológico como mental.

5. Autocuidado

Es fácil que cuando se tiene un recién nacido en casa, se nos olvide nuestras propias necesidades por atender a las del bebé. Por eso es importante mantener un rato al día para uno/a misma y poder así mantener un bienestar personal, tanto físico como mental, ya que sin este cuidado nuestro estado emocional se puede ver afectado y repercutir negativamente en el cuidado del pequeño/a.


5 pautas para generar un apego seguro con tu hijo/a

Las siguientes pautas están basadas en la metodología de la Disciplina Positiva. Es una forma de educar desde el amor y la firmeza, desde el respeto y el cariño, buscando la conexión frente a la corrección, sin castigos, sin premios.

1. Asegúrate que el mensaje de amor llega
Es importante comunicarles a los más pequeños que vamos a estar para ellos de manera incondicional de diversas maneras, con abrazos, verbalmente o a través de cuentos para que sienta y comprenda que va a tener una figura que le va a cuidar y a querer de manera incondicional.

2. Validación emocional
Validar las emociones de los más pequeños tiene una gran repercusión a largo plazo en su desarrollo emocional, porque les permite la oportunidad de ser escuchados cuando se sienten tristes, temerosos o incluso alegres. El atender su necesidad emocional y ayudarle a ponerle nombre les permite ampliar su vocabulario y su autoconocimiento emocional, para que puedan ser capaces de saber cómo se sienten en cada momento y así ser capaces de expresarse.

3. No hagas por el niño, lo que el niño pueda hacer por si solo
La autonomía es algo fundamental en el desarrollo de los más pequeños, ya que pueden comenzar a ser autosuficientes con pequeñas acciones como vestirse solos, atarse los cordones o comer por sí mismos. Esto les ayuda a generar autonomía y a ser capaces de sentirse seguros frente a las distintas dificultades que pueden manifestarse a futuro.

4. Respetar sus gustos e intereses
Respetar sus gustos e interesas es otra manera de ayudarles a ser autosuficientes, ya que pueden sentir que son capaces de elegir y hacer aquello que les gusta, reforzando así su autonomía y gustos personales.

5. Tiempo especial
El tiempo especial consiste en pasar unos 10-15 minutos al día de tiempo exclusivo con tu hijo/a en el caso de ser varios con uno cada rato a solas. Es importante que se tenga un rato al día para conectar con los peques y a su vez ellos con nosotros, y tener así un tiempo al día donde poder reír, jugar o hablar. De este modo generar una base segura
para su futuro desarrollo emocional.

Bibliografía:

  • Un año para toda la vida. Mariela Michelena. Editorial: Temas de hoy.
  • Vínculos afectivos: Formación, desarrollo y pérdida. Jhon Bolwy. Editorial: Morata.
  • La teoría del apego, un enfoque actual. Mario Marrone. Editorial: Psimática.

Guillén Tiestos terapeuta artístico con formación especializada en Psicología Infanto-Juvenil.

Guillén Tiestos terapeuta artístico con formación especializada en Psicología Infanto-Juvenil.

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