Siempre ha habido una pregunta que ha rondado mi mente durante muchos años y es ¿Quién nos prepara para ser padres?

Cuando me contesto pienso que lo haces con las cosas que has ido viendo cuando eras un niño, teniendo muy claro que cosas no te gustaría repetir que hicieron tus padres. Con el tiempo te imaginas con tu bebé, que ha convivido 9 meses dentro de ti o que lo has acompañado cerca de él. Cuando te imaginas si se parecerá a ti, que cosas serán las de tu pareja. Digamos que empezamos a dar una primera pincelada de un cuadro que será nuestro futuro hijo o hija.

Uno empieza a pensar en la idea de formar una familia, de ser padres hoy en día. Pero es importante pararse y empezar desde más atrás para poder entender la dimensión que conlleva ser padres en pleno siglo XXI. Durante siglos hacer lo que los mayores mandaban, obedecer y seguir los valores inculcados, era la forma de convertirse en un futuro en un adulto. Los mayores estaban por encima de los pequeños, entendiendo como objetivo principal que a cuanta más experiencia y antigüedad tenías, obtenías un lugar más alto. Sería algo parecido a imaginarnos a los grandes sabios de las aldeas en películas o novelas.

Dar ejemplo y mostrar a los más pequeños valores como la familia, el trabajo, crecer y esforzarse. Profesores, padres, la policía representaba la norma y la ley, lo que estaba bien y lo que estaba mal. Estaban para decir NO! 

La sociedad  que se ha descrito hasta ahora se refiere un sociólogo-filósofo polaco-británico llamado Zygmund Bauman, como una sociedad sólida a una sociedad ordenada, predecible y estable, como la que caracterizó la sociedad de nuestros padres y abuelos.

Pero en pleno siglo XXI este sociólogo nos hace una metáfora reflexiva comparando nuestra sociedad con algo líquido. La llamada modernidad líquida, se caracteriza por ser fluida, cambiante e inestable. Los ejemplos son muy gráficos, matrimonios que de media duran unos 8 años, las separaciones se han incrementado en nuestro siglo. Esto significa que la familia es algo que comienza a desvanecerse y a formarse otros tipos de matrimonios y una gran variedad de nuevas estructuras familiares que son igual de válidas que las anteriores. Los trabajos y la economía también se sitúa de una forma inestable, los contratos laborales son cada vez más temporales, las empresas y las nuevas tecnologías exigen nuevas necesidades y una gran capacidad de adaptación. Cada vez hay menos tiempo para poder pensar en una familia o incluso dedicarse a la crianza de tus hijos. Son muchos contratiempos los que define Bauman. 

Pero aunque tengamos nuevos retos y desafíos que nos afectan a todos de forma directa e indirecta, debemos pensar en lo que sí que podemos hacer, para reconducir hacia lo estable. Por eso creo que aunque contemos con situaciones que a lo mejor no podemos cambiar como la economía, si podemos hacer algo diferente para generar mas estabilidad en esto de ser padres.

Cuando me refiero a inestabilidad, no quiero decir que todo lo que se haga de otra manera es totalmente inestable, sino que lo será simplemente por ser personas que convivimos en una sociedad y a unos ritmos de vida específicos. Si la sociedad nos exige una serie de competencias y tiempos  tendemos en muchos casos a vernos en situaciones insostenibles o al límite. Pero como todo, siempre se puede encontrar otra forma de hacer las cosas, por eso he elaborado cinco ideas que seguro te pueden resultar interesantes, aunque solo sea pensarlas. 

 

5 ideas sobre cómo enfocar según que situaciones en relación con los hijos y la familia en pleno siglo XXI.

 

Lo primero aclarar que no soy un persona que tienda a dar consejos a nadie, simplemente porque no siempre sirven. Me parece más interesante poder descubrir lo que cada uno con su experiencia y necesidades le viene mejor en cada momento. Estas cinco ideas son formas de poder enfocar según que desafíos que afectan a la crianza, basada en mi experiencia profesional con padres y madres.

 

 

1. AUTOCUIDADO

Si uno como madre o padre se encuentra bien, digamos que la paternidad es más llevadera. Pero cuando las cuestiones del trabajo, la economía del hogar o los desacuerdos entre la pareja, nos llevan a estar más tensos !PUUMM! explotamos. Y los hijos a veces hacen cosas que nos llevan a ese !PUUMM!. Por eso es importante pararse aquí y empezar a preguntarse si es hora de hacer algunos cambios personales. Digamos que vamos en modo: COCODRILO, nada más entrar por la puerta de casa y ya se nos ven los dientes y muchos padres dirán, «yo los problemas los dejo en la puerta de casa!» pero al final nunca es así. Por la sencilla razón de que los ritmos en sociedades actuales generan mayor tensión dando a patologías como las ansiosas o depresivas. Y es posible que muchos puedan medio desconectar, pero al final siempre termina apareciendo «preocupaciones, problemas o conflictos con alguien» algo común en todo ser humano.

Por eso es importante intentar cuidarse en lo físico y en lo psicológico, cuando me he referido a la palabra autocuidado quiero referirme a que tengamos en cuanta donde está nuestro límite para no explotar y actuar de forma impulsiva (modo cocodrilo). Qué cosas nos ayudarían para poder tener aunque sean 5 min para nosotros mismos. Y que cosas nos pueden ayudar para empezar el día con los hijos. Puede ser una ducha, un café a solas en la terraza, escuchar algo de música. Ideas sencillas que ayuden a recargar las pilas o a tranquilizarnos o relajarnos. Poder parar aunque sea un ratito ya poder volver con algo más de batería. No siempre es fácil sacar ese tiempo pero es importante tenerlo en cuenta como algo preventivo y que permita autorregularnos un poquito.

 

 

2. MENOS TIEMPO PERO DE MÁS CALIDAD

En la actualidad nos encontramos con horarios laborales y la logísticas familiares difíciles de gestionar por el tiempo. Y esto es una realidad, el tiempo en muchas ocasiones es muy limitado por eso mismo es importante saber aprovecharlo. Para los niños es más importante la calidad que la duración, es así porque son grandes observadores y saben cómo estamos (si estamos atentos hacia ellos o si andamos distraídos o preocupados). Para un niño lo más importante es saber qué es lo primero para un padre o una madre. Por eso poder estar con ellos ya sea dándoles el baño rutinario o poder compartir 10 minutos de juego, es lo que le ayudará a saber que sí que es importante. Y los niños necesitan reafirmarse en esta idea constantemente porque es parte de su desarrollo, saber que pertenece a la familia y se le tiene muy en cuenta. Poder estar a lo que estamos cada vez nos cuesta más, tenemos una cantidad de necesidades generadas por la tecnología que a veces sin darnos cuenta estamos mirando el móvil. Y son detalles como ese donde los niños se dan cuenta de que el papá o la mamá no esta del todo centrada. Por eso aunque sean 5 minutos es importante estar con ellos a su nivel y poder conectar con ellos ya sea hablándoles, preguntándoles como están e incluso poder compartir como estamos nosotros (siempre en un lenguaje adaptado y con un contenido que pueda entender).   Te puede interesar leer: Post sobre los cuentos infantiles.

 

 

3. LA IMPORTANCIA DE LOS LÍMITES

Poner límites no siempre es tarea fácil y es un tema un tanto puntiagudo ya que es completamente subjetivo. Para unos padres habrá unos límites más importantes y para otros serán completamente diferentes. Lo importante es entender que es un límite para un niño y para qué le sirve. Los niños necesitan saber qué hay cosas que pueden hacer y otras que no. Sobre todo al principio por su seguridad, pensemos en cuándo hay que decirles que no pueden meter los dedos en el enchufe. Pero me detengo para hacer una aclaración, es importante ponerle el límite y explicarle ¿por qué?, tienen que saber el motivo y explicárselo de una forma adaptada a lo que entiende el niño. Saber que si meten el dedo en el enchufe se pueden hacer mucha pupa y que mamá se asusta cuando le ve hacer eso, ya que a veces cuando reaccionamos cuando estamos asustados los niños no entienden la reacción repentina. Por eso es importante que nos incluyamos pudiéndoles explicar lo que a veces sentimos (miedo, susto, enfado etc.) y poder marcar un límite de forma amable y firme. Es un tema más extenso que necesita más elaboración para poder entender toda la idea, el tema de los límites se explicará aquí.

Los límites son importantes para los niños porque les ayuda a estructurar un mundo completamente nuevo que cada vez les implica mas autonomía y cambios más rápidos, por eso un límite lo explico entendiéndolo como algo que contiene y da forma. Poder fijar de una forma correcta un límite ayuda a que el desarrollo psíquico se configure correctamente junto con las capacidades cognitivas. Esto digamos que les ayudará a marcar una guía de ruta para su futuro desarrollo..

 

 

4. JUGAR CON ELLOS

El juego es de gran importancia en el desarrollo de un niño. Mientras juegan los niños hacen muchos procesos psíquicos, digamos que jugar les ayuda a ordenar, observar y expresar las cosas que van descubriendo y que les van pasando. Jugar les ayuda a su futuro desarrollo cognitivo y simbólico (Piaget). Por eso poder compartir momentos de juego les ayuda a fortalecer este desarrollo psíquico y afectivo (vínculo). Para ellos el juego es como para nosotros poder irnos a tomar un café con un amigo o amiga (algo muy importante). Poder jugar con ellos nos ayudará también a entender cómo juegan pudiendo colaborar en su juego, siempre y cuando estemos invitados. Esto es importante porque hay etapas en las que los niños tienen un juego solitario, en el caso de que quieran que estemos participes nos lo dirán sin dudar.

 

 

5. PASAR TIEMPO EN FAMILIA

Pasar tiempo en familia es muy importante ya que facilita a generar mas lazos afectivos y buenos recuerdos. A veces no siempre es fácil sacar este tiempo y con ello me quiero referir a hacer algo juntos. Los ejemplos son muchos, desde dibujar, ir a las ferias o hacer una pequeña escapada. Hacer cosas compartidas en familia, lo importante es compartir un espacio donde los hijos puedan integrar y relacionarse entre los papás y las mamás (juntos y por separado). Sería como hacer cosas juntos pero centrados en tener un tiempo más relajado que el tiempo que a veces se tiene con la rutina familiar. Poder dedicar ese tiempo a conectar entre todos y por supuesto entre la pareja. En las familias de madres y padres solteros esto sería parecido ya que hay otros integrantes en las familias como abuelos. tíos, amigos etc. Imaginemos que el mensaje que estaría recibiendo el niño es que pertenece a un grupo que se vincula entre sí y que está presente. 

Nuevas sociedades y nuevos desafíos, lo importante es poder buscar soluciones a las cosas. Pedir ayuda profesional y poder aprender otra forma de hacer las cosas.

Bibliografía:

  • Modernidad líquida. Zygmunt Bauman. Editorial: S.L. FONDO DE CULTURA ECONOMICA DE ESPAÑA
  • El reto de ser padres. Joseph Knobel Freud. Editorial: Ediciones B

Guillén Tiestos terapeuta artístico con formación especializada en Psicología Infanto-Juvenil.

 

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