Desde siempre el arte me ha fascinado desde la música hasta el teatro. Durante varios años estudié canto clásico y piano durante mi formación como artista. Y una de las cosas que siempre me han fascinado son las óperas, como a través de la representación y la acción el ser humano llega expresar toda su intersubjetividad.

La intersubjetividad es un término que se emplea actualmente en la psicología social y el psicoanálisis. Vendrían a ser los procesos “subjetivos” condicionados a la experiencia de cada persona totalmente diferente de una persona a otra y los procesos relacionales que se ven implicados cuando nos relacionamos con diferentes personas o grupos. Sería todo aquello que se genera en la experiencia humana de las relaciones, como vivimos una ruptura de una pareja o vínculo y con que experiencias del pasado las vinculamos o conectamos.

Todo esto se pone de manifiesto cuando nos expresamos verbal o afectivamente en nuestro día a día, pero cuando un artista, músico o actor lo manifiesta a través de una acción artística aparece el proceso creativo. Es entonces y solo entonces cuando la persona ha dado forma a algo suyo (emoción, sentimiento o experiencias vitales) convirtiéndolo en algo artístico.

La ópera es un buen ejemplo ilustrativo ya que combina dos ramas artísticas la musical y la escénica. Los cantantes de ópera tienen una capacidad que me fascina desde siempre, son capaces de transmitir en estado puro, transmitiendo desde el cuerpo y junto con la voz la pasión, el amor o la muerte. Transmitir y poder expresar no es tare fácil para ningún artista y es porque el arte busca conectar con el espectador, hacer pensar a través de lo subjetivo. Un cuadro, una imagen o una canción nos conectan con nuestra realidad y experiencias a través de lo subjetivo (lo que cada uno cuenta de sí mismo y lo pone en el objeto “obra”). Son esas conexiones lo que en el psicoanálisis llaman “asociaciones libres” conectar contenido psíquico inconsciente o pre-consciente.

Hoy quiero dar ejemplo a través de una disciplina artística “la ópera” para poder explicar aquello que hay que poder sentir y percibir, ese destello de luz en las cosas que nunca pudieron ser vistas, que nos conectan con emociones que nos sumergen de cuerpo entero y nos hacen volver a sentir nuestro propio sufrimiento como seres humanos. Con los años que llevo atendiendo a los clientes para hacer terapia a través del arte, me he dado cuenta de que son esos momentos que los psicólogos y gestálticos llaman (insigh), momentos donde conectamos con aspectos reprimidos, guardados y sellados uno expresa realmente lo que capturó al recuerdo (por ejemplo, un sentimiento muy fuerte que no pudo ser expresado a causa del miedo).

El sufrimiento es una condición humana al igual que la felicidad. El psicoanalista Sigmund Freud dio espacio a esto tomándolo con el ejemplo de pulsión de vida (Eros) y pulsión de muerte (Thanatos), refiriéndose a todo aquello que nos lleva a actuar o hacer algo, sería algo así como la intención inconsciente de las cosas que hacemos. Freud recoge de la mitología griega el mito de los dioses de la guerra.

(Los horrores de la guerra" Rubens

Volviendo a lo artístico, muchos de los compositores musicales como Mozart, Bellini y Puccini crearon grandes obras operísticas que contaban una historia, pero una historia desde todo lo que hace a un ser humano, temas estructurales como el amor y la pasión, la venganza, el amor de una madre o la pérdida de un ser querido. La ópera habla de cuestiones que todos vivimos en esta vida, claro está que son representaciones en contextos sociales y de épocas siglos atrás. Pero sí se conecta con lo que lo hace vivo en escena (la pasión y la técnica de los músicos y cantantes) se puede apreciar esas sensaciones con las que nos conecta (lo que nos emociona).

En la terapia artística nos interesa mucho esta parte, ya que es con la que trataremos de trabajar, la creatividad en estado puro. Cuando uno se permite ser creativo, se sumerge en una especia de juego infantil, muchos clientes comentan que se sienten de nuevo niños. Y en verdad es porque cuando somos niños, somos creativos por naturaleza y con esto no me quiero referir únicamente por algo artístico. Pensemos en los retos que tiene que hacer un bebé hasta su autonomía más desarrollada en edad temprana de unos 6 años. Ha tenido que ser creativo para buscar soluciones a un mundo que no para de cambiar y donde se les requiere más autonomía (ir a la guardería o empezar el colegio). Un ejemplo claro es cuando los niños de aproximadamente de un año tienen con una mantita o peluche, sería algo así como un objeto que les ayuda a calmarse (sería como una parte de mamá en cuanto a la función de ayudar a calmarse al niño). Incluso en el juego infantil los niños transmiten y representan sus inquietudes miedos y emociones de niños.

Por eso ser creativo es poder jugar y crear algo con lo que cada uno guarda en su mochila de vida, sus experiencias, su emocionalidad y su mundo interno. Desde el momento que uno lo puede poner y representar en un papel o en una escultura, uno ya está pudiendo transformar y darles otra forma a sus experiencias. Por eso el arte facilita este estilo de comunicación que permite expresar hasta donde la palabra no alcanza.

Voy a poner un ejemplo gráfico a través de un aria actual (pequeños fragmentos de una opera). El fragmento pertenece a la ópera de Ana Bolena de Gaetano Donizetti estrenada el 26 de Diciembre de 1830. El aria la interpreta la soprano rusa Anna Netrebko, una de las sopranos actuales más relevantes. El aria titulada “Al dolce guidami” representa la escena donde la reina Ana Bolena ha sido acusada por adulterio (tiempo después se verificó que había sido una acusación falsa) por su marido el rey Enrique VIII de Inglaterra. En este fragmento la reina delira recordando fragmentos de su infancia y sobre amor, a consecuencia de la noticia de su decapitación y las campanadas de boda de su esposo con otra futura reina (desde luego para no delirar en una situación como esta). A pesar de ello lo interesante es observar eso que Ana Bolena transmite con su técnica del “bel canto

italiano”

La letra del aria dice lo siguiente:

 

«Llévame a mi agradable castillo natal, 
a los verdes prados, 
al tranquilo río 
que aún murmura nuestros suspiros. 
¡Ah! Y allí olvidaré las penas pasadas. 
¡Devuélveme un solo día de mi juventud; 
devuélveme un solo día de nuestro amor! 
¡ah! Un sólo día de nuestro amor. 
Llévame a mi agradable castillo natal, 
devuélveme un sólo día de nuestro amor»

Enlace del video:

https://www.youtube.com/watch?v=kGdvmvinsOQ

 

Finalizamos reflexionando de cómo el ser humano es capaz de hacer de su experiencia humana en un arte, en algo creativo que se manifiesta para hablar de aquello que fue capturado un día.

Guillén Tiestos artistas y terapeuta artístico.

 

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